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CirugÃa para el cáncer de hÃgado
La cirugÃa, ya sea mediante resección quirúrgica (extirpación del tumor) o un trasplante de hÃgado, ofrece la mejor opción para curar el cáncer de hÃgado, si es que puede realizarse. La cirugÃa puede no ser posible si el tumor es grande y ocupa demasiado espacio en el hÃgado, si el hÃgado está demasiado dañado, si el cáncer se ha propagado fuera del hÃgado o si usted tiene otras enfermedades graves.
HepatectomÃa parcial
La hepatectomÃa parcial es una cirugÃa para extirpar parte del hÃgado. Para someterse a esta cirugÃa, las personas generalmente necesitan tener una buena función hepática, un buen estado general de salud y un único tumor que no haya invadido los vasos sanguÃneos.
Primero se realizan estudios por imágenes, como una tomografÃa computarizada (CT) o una resonancia magnética por imágenes (MRI) para determinar si el cáncer es resecable; es decir, si puede extirparse completamente mediante cirugÃa. Aun asÃ, a veces durante la cirugÃa se descubre que el cáncer es demasiado grande o que se ha propagado demasiado como para poder extirparse, y la cirugÃa que se habÃa planificado no puede llevarse a cabo.
En algunas personas con cáncer de hÃgado irresecable, recurrir primero a otros tratamientos podrÃa reducir el tamaño del tumor lo suficiente como para que la cirugÃa pueda ser una opción.
En los Estados Unidos, la mayorÃa de las personas con cáncer de hÃgado también presentan cirrosis. En una persona con cirrosis grave, la extirpación incluso de una pequeña cantidad de tejido hepático sano alrededor del cáncer podrÃa no dejar suficiente hÃgado sano como para que lleve a cabo funciones importantes.
Las personas con cirrosis aún pueden ser buenas candidatas para la cirugÃa si presentan un solo tumor (que no haya invadido los vasos sanguÃneos) y si, una vez extirpado el tumor, todavÃa existe una cantidad razonable de función hepática. Los médicos a menudo evalúan esta función al asignar una puntuación según la escala de Child-Pugh (consulte Etapas del cáncer de hÃgado), con la que se estima la gravedad de la cirrosis según ciertos análisis clÃnicos y sÃntomas.
Las personas en la clase A de Child-Pugh tienen más probabilidades de tener suficiente función hepática como para someterse a una cirugÃa. Las personas en la clase B tienen menos probabilidades de poder someterse a una cirugÃa. Por lo general, la cirugÃa no es una opción para pacientes en la clase C.
Después de la cirugÃa, la parte restante del hÃgado asume las funciones de todo el órgano. Un hÃgado sano puede volver a crecer hasta su tamaño normal con el tiempo.
Posibles riesgos y efectos secundarios
La resección hepática es una operación importante y de gran complejidad que solo la deben realizar cirujanos capacitados y con experiencia. Las personas con cáncer de hÃgado suelen presentar otros problemas hepáticos además del cáncer. En este caso, los cirujanos deben extirpar suficiente tejido hepático para poder eliminar todo el cáncer, pero también dejar lo suficiente como para que el hÃgado pueda funcionar.
- Sangrado: Por el hÃgado pasa mucha sangre, y el sangrado después de la cirugÃa es una preocupación importante. Además, el hÃgado normalmente produce sustancias que ayudan a la coagulación de la sangre. El daño al hÃgado (tanto antes de la cirugÃa como durante ella) puede aumentar los posibles problemas de sangrado.
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- Complicaciones de la anestesia
- Coágulos sanguÃneos
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- Nuevo cáncer de hÃgado: Debido a que el hÃgado restante sigue teniendo la enfermedad subyacente que causó el cáncer, algunas veces puede presentarse un nuevo cáncer de hÃgado.
Trasplante de hÃgado
Cuando existe la opción, el trasplante de hÃgado puede ser lo mejor en algunas personas con cáncer de hÃgado.
El trasplante de hÃgado puede ser una opción para aquellas personas con tumores que no pueden extirparse mediante cirugÃa, ya sea por la ubicación de los tumores o porque el hÃgado está demasiado enfermo como para que el paciente tolere que se extirpe todo el hÃgado.
Generalmente, el trasplante puede ser una opción para tratar a las personas con tumores pequeños que no han invadido los vasos sanguÃneos cercanos.
En raras ocasiones, el trasplante también puede ser una opción para personas con cáncer que puede extirparse por completo. Las posibles ventajas de un trasplante en este contexto son que el riesgo de padecer un nuevo cáncer de hÃgado es mucho menor y que el nuevo hÃgado funcionará con normalidad. Sin embargo, esto debe sopesarse frente a la complejidad y los posibles efectos secundarios a largo plazo de un trasplante de hÃgado.
¿Qué tan comunes son los trasplantes de hÃgado?
Lamentablemente, cada año solo hay un número limitado de hÃgados donados disponibles para trasplante, y la mayorÃa de ellos se destinan a personas con enfermedades distintas al cáncer de hÃgado. Aumentar la concientización sobre la importancia de la donación de órganos es un objetivo fundamental de salud pública, y con el que se podrÃa lograr que el tratamiento esté disponible para más personas con cáncer de hÃgado y otras enfermedades hepáticas graves.
¿De dónde provienen las donaciones de hÃgado?
La mayorÃa de los hÃgados que se utilizan para trasplantes proviene de personas que acaban de fallecer. Sin embargo, algunas personas pueden recibir parte de un hÃgado de un donante vivo (generalmente un familiar cercano) para un trasplante. El hÃgado puede regenerar parte de su función perdida con el tiempo si se le extirpa una porción. Aun asÃ, la cirugÃa conlleva algunos riesgos para el donante.
Las personas que necesitan un trasplante deben esperar hasta que haya un hÃgado disponible, lo cual a menudo puede tardar demasiado para algunas personas con cáncer de hÃgado. En muchos casos, una persona puede recibir otros tratamientos, como ±ð³¾²ú´Ç±ô¾±³ú²¹³¦¾±Ã³²Ô o ²¹²ú±ô²¹³¦¾±Ã³²Ô, mientras espera por un trasplante de hÃgado. O bien los médicos podrÃan sugerir primero cirugÃa u otros tratamientos y luego un trasplante si el cáncer regresa.
Posibles riesgos y efectos secundarios
Al igual que la hepatectomÃa parcial, el trasplante de hÃgado es una operación importante con riesgos graves, y solo lo deben realizar cirujanos capacitados y con experiencia. Algunos posibles riesgos incluyen los siguientes:
- Sangrado
- Coágulos sanguÃneos
- Complicaciones de la anestesia
- Problemas derivados de un sistema inmunitario debilitado o suprimido: Las personas que reciben un trasplante de hÃgado deben tomar medicamentos para evitar que el cuerpo rechace el nuevo órgano. Estos medicamentos conllevan sus propios riesgos y efectos secundarios, especialmente el riesgo de contraer infecciones graves. Con la supresión del sistema inmunitario, cualquier cáncer de hÃgado que se haya propagado fuera del hÃgado también podrÃa crecer incluso más rápido que antes. Algunos de los medicamentos utilizados para prevenir el rechazo también pueden causar presión arterial alta, colesterol alto y diabetes; pueden dañar los huesos y los riñones; y pueden aumentar el riesgo de padecer un nuevo cáncer.
- Rechazo del hÃgado nuevo: Después de un trasplante de hÃgado, se realizan análisis de sangre periódicos para detectar si hay signos de que el cuerpo está rechazando el nuevo hÃgado. A veces también se realizan biopsias de hÃgado para detectar el rechazo del nuevo hÃgadoy si es necesario hacer cambios en los medicamentos que pueden prevenirlo.
Más información sobre cirugÃa
Para acceder a información general sobre la cirugÃa para tratar el cáncer, vea el contenido sobre cirugÃa para el cáncer.
Para saber más sobre los efectos secundarios relacionados con el tratamiento del cáncer, lea la sección sobre control de efectos secundarios relacionados con el cáncer.
- Escrito por
- Referencias
Redactado por el equipo de contenido médico y editorial de la American Cancer Society, con la revisión médica y la contribución de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de OncologÃa ClÃnica o ASCO, por sus siglas en inglés).
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Actualización más reciente: febrero 11, 2025
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